{Narra Marina}
¡Ya sé quien es ese chico! ¡El mismísimo Niall Horan!
- Bueno, me tengo que calmar - Me dije a mi misma - No puedo parecer un histérica.
Para que se me fueran un poco los nervios, me puse a escuchar Little Mix. Aparte de One Direction, ellas siempre me animaban mucho. Además, yo me pongo la música un poco alta, a si que se oye lo que escucho. Además, por ahora no quiero que sepa que soy Directioner. Para mi sorpresa, cuando la camarera nos trajo la comida a todos, paré la música y Niall entabló una conversación entre los dos.
- ¡Hola! Parece que eres española, ¿verdad? - Me preguntó con entusiasmo.
- ¡Sí! Y veo que tu no eres español - Me hice un poco la despistada.
- No, no lo soy - Se rió - Soy irlandés, aunque más o menos domino un poco el español, pero tengo que mejorarlo.
- En ese caso, podemos hablar en inglés si te resulta más cómodo - Le dije ya en su idioma.
- A sí que hablas dos lenguas, ¿eh?
- Bueno también hablo Francés y Alemán.
- ¡Vaya! Me has impresionado, por cierto, me llamo Niall, Niall Horan.
- ¡Encantada! Yo me llamo Marina, Marina González, y soy española - Le sonreí.
- Bueno, ¡vamos a comer! ¡Me muero de hambre!
- A si que te gusta comer... ¡Cuéntame un algo sobre tí!
- ¿No me conoces?
- Umm... No. ¿Por?
- Bueno, es que pertenezco a una banda británica-irlandesa que triunfa en todo el mundo. ¿No te suena el nombre "One Direction"?
- No te quiero desilusionar, pero no, no me suena. Para mí eres un chico normal - Le sonreí de nuevo.
- ¡Mejor! ¡Alguien que me trata normal! Aparte de mis compañeros de banda, mi familia, amigos y equipo, claro está.
- Bueno, ahora cuéntame algo sobre tí - Me preguntó entusiasmado.
- Um, me llamo Marina, tengo 18 años casi 19, estudio historia del arte y dentro de poco voy a pasar a la universidad. Vivo, bueno, vivía con mis padres en España y ahora estoy en un vuelo hacia Londres por el trabajo de mi padre.
- Vaya, debe de ser duro separarse de repente de tus amigos y familiares, ¿cierto? - Preguntó - Bueno, eso es lo que me pasa a mi siempre que vamos de gira. Te entiendo.
- Exacto. Pero bueno, tendré que rehacer mi vida aquí, en Londres.
- Y bueno, dime, ¿tienes novio?
- Sí, si tengo novio, ¿y tú Niall?
- Vaya... Digo, ¡no! No tengo novia - Dijo un poco ruborizado - ¿Tocas algún instrumento?
- ¡Sí! Toco la batería, la guitarra y la guitarra eléctrica.
- ¡Qué bien! Yo tambien toco la guitarra y la guitarra eléctrica. Además, nuestro batería me está enseñando a tocar la batería.
- Pues cuando quieras te enseño yo también, si quieres, claro.
- Si, si. Cuando ya te instales en casa y eso quedamos.
- Vale, perfecto.
- Entonces, ¿me das tu número? - Me preguntó.
- ¡Claro! Si no, no nos podremos comunicar - Y nos reimos los dos.
El me dió su teléfono y yo le dí el mío. Nos apuntamos los números en la agenda del otro y seguimos hablando sobre música, guitarras y nosotros.
Al cabo del rato, la misma camarera nos recogió la comida a todos, y sonó un mensaje por megáfono:
"Estimados pasajeros de vuelo 467 con destino a Londres, pronto vamos a aterrizar, a si que abróchense su cinturones. Gracias por volar con nosotros"
Nos abrochamos los cinturones y Niall me dejó escuchar un poco de su música. Me dijo que su grupo favorito era "5 Seconds of Summer" (aunque ya lo sabía),
y que inventó una fandom llamada "Crazy Mofos" y que tiene por lo menos 20 camisetas con ese mensaje escrito. Cuando aterrizamos, nos tuvimos que despedir.
- Bueno, pues a sido un placer conocerte Horan - Le dije dándole dos besos.
- Igualmente González. Nos veremos otro día, ¿no? - Preguntó.
- Eso tenlo por seguro. ¡Adiós! - Y seguido a eso, me guiñó un ojo y se fué por su camino.
Después de despedirme de Niall, fangirleé un poco y me reuní con mis padres a la salida del aeropuerto. Me preguntaron que tal me lo había pasado en el viaje, y se lo conté todo. Salimos del aeropuerto e inmediatamente nos montamos en un taxi. Los taxis de Londres son preciosos. Negros y redondos. Ojalá los pudiera cambiar por los de España. No me gustan los de España, son muy sosos. Pero ya no estoy en España... Suspiré. En el camino a nuestro apartamento, admiré todo lo que observaba por la ventana. El Big Ben, el London Eye, el Puente del río Támesis... Londres es precioso. Cuando lleguemos a casa, dejaré las maletas imediatamente en mi habitación y me pondré a hacer turismo. En el resto del camino, me puse música y me relajé un poco.
Llegamos a la nueva casa. Era preciosa, y bastante grande. Pagamos al taxista y bajamos. El conductor nos ayudó con el equipaje. Cuando sacó todo, se volvió a meter en el vehículo y se fué.
- Guau... Es preciosa - Dije asombrada.
- Me alegro de que te guste. Elegimos esta creyendo que era la que más te podría gustar - Dijo mi padre.
- Muchas gracias por hacer mi estancia más llevadera - Dicho eso les abrazé.
Entramos a la casa. Estaba vacía por que aún no habían llegado los muebles. Gran parte vendría mañana y lo menos inprescindible, pasado.
Subí a mi respectiva habitación. Tenía una ventana bastante grande. Eso era lo único que había amueblado. También había un baño dentro de mi habitación.
Dejé mi maleta en el suelo y la abrí. Saqué un conjunto más apropiado para salir a la calle. Ya casi era verano, finales de mayo, pero en Londres hacía un poco de viento, y refrescaba bastante. Opté por unos vaqueros normales ajustados y un "Crop Top" liso blanco con el triángulo de Harry Potter y me até una camisa roja de cuadros a la cintura. De calzado me puse unas All Star tobilleras blancas. Cogí mi bolso-bandolera con todo lo imprescindible, mis gafas de sol de aviador, mi camara y salí a hacer turismo, como me había prometido. Pero no sin antes avisar a mis padres. Saliendo por la puerta le envié un mensaje a Magda dicéndole que ya había llegado. Se lo envié tambien a Ana y a Javi, pero ninguno de los dos últimos me contestó.
Primeramente, me decidí por coger un autobús y dirigirme al centro, donde estaría todo lo que quería visitar. Me bajé en la parada correspondiente y me dirigí primero al Big Ben. Desde cerca es precioso. Le pedí a una chica jovencita, morena, ojos verdes y muy guapa de unos 20 años que si me podía hacer una foto. Era alta y delgada. Su pelo moreno lo llevaba atado en un moño. Iba con un vestido rosa de flores y unos botas blancas. Por encima lavaba una chaqueta vaquera azul claro. Ella me miró simpática y me la hizo. Al darme la cámara, le agradecí la fotografía.
- Muchas gracias por la molestia - La agradecí
- ¡De nada! ¡No hay porqué darlas! Una cosa, tú no eres de aquí, ¿verdad?
- No, la verdad - Me reí - Me he mudado hoy a Londres, y me apetecía hacer turismo.
- ¡Pues dominas genial el idioma! Yo ahora mismo no tengo nada que hacer, ¿quieres que te enseñe la ciudad?
- ¡Gracias! ¡Y sí! - Dije con entusiasmo - ¡Me encantaría! Por cierto, soy Marina.
- ¡Ups! Qué despistada soy, no me he presentado. Soy Luján. Srta. Benson en el trabajo y Lu para los amigos. Me puedes llamar como quieras - Nos reímos - ¿Por donde quieres empezar? - Preguntó.
- ¡Por donde quieras! Tú hoy eres mi guía.
- Bien, entonces empezaremos admirando el Big Ben y cuando sea un poco más tarde, nos montaremos en el London Eye. Para que aprecies más la ciudad. Lo mejor para el final.
Y Lujan, bueno, Lu, empezó el "Tour" por Londres. Como ella dijo, me enseñaría detenidamente el Big Ben. Me explicó un poco su historia y nos hicimos algunas fotos. Luego visitamos el "Madame Trusands" y me hice fotos con todas las figuras de cera. Cuando llegamos a las figuras de One Direction me puse como loca. Pero intenté controlarme.
- ¿Te gusta One Direction? - Me dijo divertida.
- No me gustan, ¡me encantan! ¡Son perfectos! ¿A ti no te gustan?
- Bueno, los escucho porque mi hermana los pone a todas horas, pero no me gustan. No se, aunque hay uno que me parece mono. Ese del pelo castaño y los ojos azules. No se como se llama.
- ¡Louis! ¡Te gusta Louis! - Le contesté efusiva - Mi debilidad desde siempre a sido mi rubito, Niall. Es guapísimo.
- Marina, ¡Marina! ¡Despierta! ¡Te has quedado enbobada!
- Pedona, Lu. Siempre me pasa al pensar en Niall - Me reí - ¿Nos hacemos una foto con ellos?
- Venga vale. ¡Me pido al lado de Louis! - Gritó.
- ¡Y yo al de Niall! - Grité también
- Perdone - Le pregunté a un señor de unos 46 años - ¿Nos podría hacer una foto?
- ¡Claro señoritas! ¡Sonreir!
Yo me puse de morritos mirando a Niall y Lu simplemente le pasó el brazo por el hombro y sonrió.
- ¿Quieren otra? - Preguntó el señor.
- ¡Si por favor!
Esta vez hice la pose de Lu y ella le besó la mejilla.
- ¡Muchísimas gracias! - Le contesté.
- ¡No hay de qué! Que tengan un buen día - Se despidió.
- Igualmente - Contestamos Lu y yo.
Seguimos viendo muñecos de cera y nos hicimos fotos con cada uno de ellos. Al salir del museo, eran las 20:05.
- Voy a enviar un mensaje a mis padres para decirles que estoy bien - Le dije a Lu.
- Vale. Tranquila, no hay prisa.
- Gracias - Le sonreí
"Mamá, no os preocupeis por mí. Estoy bien. Me he encontrado a una chica muy maja que me está enseñando Londres. A lo mejor llego un poco tarde, pero estaré bien. Un beso.
Marina xx"
- Ya está - Le dije a Lu.
- Venga, continuemos. Próxima parada, ¡El London Eye!
- ¡Sí! Estoy deseando ir. ¡Y ver Londres desde las alturas!
Fuimos a sacar una entrada para montarmos. No había mucha cola, pero tuvimos que esperar treinta minutos. Cuando íbamos a entrar, a Lu le llamaron por teléfono.
- Estoy en el London Eye. Ajá. Vale, pues luego nos vemos ahí. Ira una amiga mía que he conocido hoy. ¡Un beso guapa! - Conseguí oir.
- ¿Quien era? - Le pregunté interesada.
- Una amiga, que si luego nos veíamos en el Starbucks de aqui al lado. ¿Te parece bien? ¡A sí te la presento y tienes una amiga más!
- Si, si. Claro que me parece bien - La sonreí.
- Bueno, ¡ahora a disfrutar de las vistas!
- ¡Si! ¡Por supuesto!
Londres visto desde arriba es mas bonito aún. No se describir con las palabras exactas lo que viví en ese momento, pero fue impresionante.
Al bajar del London Eye, fuimos directamente hacia el Starbucks donde habíamos quedado con esa amiga de Lu. Al entrar, Lu se fue a pedir los cafés, y yo busqué mesa. Escogí una mesa que estaba al lado de la ventana. Los asientos eran sofás. Parecía muy cómodo, a si que lo elegí. Además, se veía el Big Ben desde la ventana. Lu me vió y vino con los cafés en la mano, como siempre, con el nombre puesto.
- Supuse que te gustaría el Capuchino con nata, como el mío. Si no lo cambiamos, tranquila.
- ¡No, no! Si me gusta, gracias. Es lo que siempre pido. - Le dije - Oye, ¿como se llama tu amiga?
- ¡Ay, si perdón! Que no te lo he dicho. Se llama Kyla, y tambien tiene 20 años, como yo. Es mi mejor amiga, pero te aviso, no tenemos nada en común.
- ¿Como que nada? - Pregunté
- Ya lo verás, ya lo verás - Y se rio.
De repente una chica entró por la puerta. Era alta y tenía el pelo negro muy oscuro. Los ojos no los distingía bien, porque estaba lejos, pero veía que eran oscuros, aunque puede que miel. No los veo bien. De ropa, llevaba unos pantalones a cuadros rojos, con una chaqueta de cuero y una camiseta blanca con mensaje. De calzado llevaba unas militares negras. Revisó un poco el local y miró hacia nuestra dirección. Al mirar hacia nosotras, sonrió y se acercó más. Al llegar a nuestra mesa, Lu la sonrió y se abrazaron. Esa seguro que sera su amiga.
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